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lunes, 19 de enero de 2009


Por qué negarse a renunciar al ángel que quiere amarte, pero no te entiende -no podría aunque quisiera. Es tu Karma, imposible negarlo o escapar; la evidencia es tan clara y tú, estúpida, soñadora iconoclasta, mil veces bastarda Calipso, deja ya de añorar al que está fuera de tu alcance. Toma posesión de lo que te pertenece no por herencia de sangre, sino por estirpe del espíritu. Que a nadie tienes que sostener, pues todas tus promesas de amor caerán entre las piedras y serán estranguladas antes de germinar.

Abandona esos ángeles redentores de cuyas faldas te aferras mendigando un poco de amor que no conseguirás; tus alas membranosas pueden ir más alto que cualquiera de ellos. Enfrenta al Demonio que te mira desde tus ojos frente al espejo y entiende una vez más que no existe redención alguna para tí.

Además, Quién necesita redimirse? para qué? Acepta el patético reino que hiede a frustración, grita a tu ejército y tortura a tus esclavos, oscura emperatriz de un reino que no es de este mundo. Sonríe, preciosa, ríe a carcajadas siniestras y cíñete la corona que has rechazado toda tu vida...