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lunes, 20 de agosto de 2012

Crónica del asesino de reyes, pt.1


¡Saludos, adorados lectores! Mi nombre es Loretormenta y les apuesto mi mp3 de 128MB a que jamás habían oído hablar de mí.
 Esta vez le contaré que el 6 de junio de 1973 nació Patrick Rothfuss, quien en 2007 publicó el primer volumen de la Crónica del Asesino de Reyes titulado El Nombre del Viento. La obra ha sido alabada por Terry Brooks, George Martin, Robin Hobb, The London Times, B&N y un largo etcétera, como el autor muestra totalmente libre de falsa humildad (o de cualquier tipo de humildad) en su página oficial http://www.patrickrothfuss.com, pero según la modesta opinión de quien les escribe, el libro tiene muchas virtudes y algunos defectos también.
Crónica del Asesino de Reyes trata de cómo su protagonista, Kvothe —pronunciado /kuouz/—, le cuenta a un escriba la historia de su vida en tres días. Como se pueden imaginar, cada día corresponde a uno de los libros de la saga. El Nombre del Viento es el relato del primer día y uno de los motivos por los que te devoras el libro. Un breve párrafo en la contratapa del libro nos da algunas luces sobre la trama y se podría resumir así: Resulta que Kvothe es una leyenda viviente, el protagonista de decenas de historias donde juega el papel de héroe o villano según quién las cuente; además es un músico prodigioso, mago, ladrón delincuente, compositor, guerrero, amante y mentiroso brillante. Con todo esto, lo primero que se te viene a la cabeza después de leer las primeras páginas es “¿Qué hace semejante muñeco con semejantes talentos de incógnito atendiendo la única posada de un pueblo perdido en medio de la nada cuando en el mundo exterior las cosas están tan jodidas?” porque en poco menos de 900 páginas, este bombón pelirrojo con una labia digna del político más experimentado y más talentoso que Mozart, nos relata cómo en su juventud le pasaron las desgracias más terribles y las casualidades más asombrosas que uno se pueda imaginar. En pocas palabras, podríamos decir que es el Gary Stu por excelencia. Casi.
Para los lectores que no lo sepan, el término Gary Stu es la masculinización de otro término: Mary Sue, que resulta ser la protagonista de una parodia que la ociosa Paula Smith le hizo a los fanfictions adolescentes de Star Trek por allá por el ‘73. Los personajes Mary Sue/Gary Stu tradicionalmente son el reflejo de las inseguridades adolescentes o a veces no tan adolescentes, ¿cierto Stephenie? de los propios escritores, pero hoy en día pueden referirse también a cualquier personaje con la suma de algunas características bien definidas como: un pasado trágico, algún talento artístico exacerbado, un poder sobrenatural inexplicable que los hace superiores al resto de los mortales, color de ojos/cabello inusual, objeto de alguna profecía u otra designación por la que recibirán un trato diferente (sorry, potties), y por supuesto, ningún defecto notorio, ni físico ni psicológico, entre otras.
En general la obra es de una lectura ágil, que no es lo mismo que una lectura rápida: La lectura ágil es ese estilo donde tus ojos se deslizan suavemente por las palabras, que te absorben rápida e irremediablemente dentro del libro, las frases están hiladas con maestría, tiene un ritmo agradable que alterna rutina del protagonista y eventos asombrosos de forma excepcionalmente inteligente por decir lo menos, y a pesar de que hay momentos en que el autor entrega una tonelada de información de una vez, en muy pocas ocasiones será necesario volver páginas atrás porque no se entendió bien tal o cual cosa. Mas en este punto he de arremeter contra el segundo gran inconveniente de esta tremenda obra. Relleno. Sí, como la saga de Freezer en Dragon Ball Z, como esos interminables campos de fútbol que daban la vuelta al mundo en Captain Tsubasa , como el Bosque viejo entre la Comarca y Bree: relleno puro y duro. A veces se nota que Pat se esforzó un poquito de más por hacer creíble la historia de su bienamado protagonista; el mismo evento de Trebon, mencionado en la contratapa del libro, parece sólo una justificación para relatar una de las tantas hazañas sobre las que Kvothe fanfarronea en este párrafo, que reza no muy elocuentemente “Incendié la ciudad de Trebon” (¿Eso cuenta como spoiler? No me parece, repito que está en la contratapa). Lo peor es que el relleno, a pesar de ser mucho menos de lo podríamos temer, es bastante extenso. No extenso e innecesario como 4 volúmenes de Twilight, sino ligeramente, un poquitín molesto.
Aún así, nada logra mermar lo bueno de El Nombre del Viento y es que está escrito de una forma maestra. Originalmente llamado The Song of Flame and Thunder  (La Canción de Fuego y Trueno), la Crónica del asesino de reyes, o lo que va de ella, es un deleite para la mente. Lo personajes son absolutamente creíbles, al menos los principales, y aunque a veces al autor se le va de las manos el Gary Stu, todo, desde las rabietas infantiles hasta esos inexplicable actos heroicos que abundan en la trama están perfectamente ubicados, descritos y relatados. La elaborada tradición detrás del mundo en el que Kvothe se desenvuelve, la detallada cultura creada por Rothfuss para su sociedad ficticia es nada menos que exquisita. ¡La Mancomunidad tiene su propio calendario y cada país tiene una moneda de cambio diferente! Son detalles que hacen de esta obra un clásico temprano, aparte de un Best-seller que es obligación moral geek obtener cuanto antes, sobre todo si estás buscando un título fresco, bien hilado y con una horda de celebridades literarias respaldándola