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domingo, 21 de agosto de 2011

Sobre la bestia

¿¡Miedo!? ¿Es miedo lo que sientes cuando me miras? no amor, no dulzura sino miedo. Pues deberías, porque dentro de mi pecho, detrás de mis ojos, entre mis caderas habita una bestia que podría devorar tus sueños con una sola palabra viperina. A veces me gustaría poder controlarla, poder predecir sus arranques iracundos y alejarla de los que amo; a veces me gustaría que simplemente no estuviera ahí, pero entonces ¿qué sería de mí? ¿perderme en un mundo de "oscuridad" y balbucear sobre voces que desgastan mis oídos y ángeles caídos de la gracia divina? ¡Que las divinidades se queden donde pertenecen! ¡que gobiernen desde sus cómodos tronos y que arrojen a sus querubines sangrantes contra las mentes débiles de sus débiles súbditos! La criatura que vive dentro de mí dormitará en una sonrisa coqueta, bostezará en los ojos como brasas, se relamerá en las palabras inquietantes, pero tiene el sueño liviano y a la visión del cobarde siseará asqueada, golpeará inquieta el suelo con su cola.
Ella hace de mí de todo menos una mártir, no me dejará sentarme a gemir por el amor perdido, no me permitirá escribir versos lloriqueantes sobre la muerte de la luna que causó la partida de un hombre, de una mujer, de cualquier ser humano, sino que me dará el valor necesario para luchar, para gritar o para resignarme de ser necesario.
Arrasará con todo a su paso y exudará veneno por su lengua cuando se la hiera, es por eso que muchas veces prefiero mantener la boca cerrada, pues a pesar de que las palabras no pueden acabar con ella, no es inmune a la inocente crueldad del hombre. Pero prefiero que así sea. Prefiero que se pasee iracunda en lugar de dejarme mirar lánguidamente "cómo una pila de hojas escritas sin sentido se vuela al viento frío del invierno", la prefiero así, con las zarpas bien firmes sobre la tierra, las orejas en las nubes y la panza expuesta para que la rasques: se deleitará en la música de tu voz, vibrará con una caricia amorosa y nada más necesitaremos para mantenernos serenas: besos y canciones, del resto nos encargaremos nosotras.