Debería estar estudiando alemán, lo sé, pero no pude evitar hacer una pausa para reflexionar un momento sobre la necesidad -no necesariamente la opción- de enseñar arte en las escuelas y colegios. He leído que algunos coetáneos opinan que no es necesario, he leído que el arte “se aprende en la calle” y que “unos crean y el resto aplaude” y no puedo evitar indignarme por la estrechez de miras que demuestran algunas personas sobre este tema. Personalmente, tuve la suerte de desarrollar ciertos dotes artísticos desde que era muy pequeña y, si bien la clase de artes visuales a la que asistí durante 12 años de enseñanza básica y media no me ayudó mucho a perfeccionar mis técnicas, sí me ayudó a desarrollar mi motricidad fina, mi aprecio por el esfuerzo de otros, trabajo en equipo y sobre todo, me enseñó hasta qué punto nuestra apreciación del entorno puede diferir de la de nuestros compañeros. Curiosamente, los más dotados artísticamente éramos los más irresponsables y dejados, mientras que los compañeros que se esforzaban en sus tareas lograban resultados de infinita mejor calidad.
La idea de que algún jovenzuelo salga a la calle un día y mirando las nubes, o más probablemente el tele, decida que va a ser un artista, desarrollando mágicamente capacidades de apreciación del arte y alguna motivación para hacer florecer su talento, me parece no menos que ridícula. Sí, algunos prodigios tendrán la iniciativa suficiente para hacer crecer formalmente su talento, pero ¿y el resto? ¿tendrá que conformarse con la escuela del Street Art? No estoy en contra del arte grafitero pero me parece injusto que sea la única posibilidad que la sociedad ofrezca libremente de observar arte, y no me cabe duda de que algunas personas ni siquiera lo consideran como tal.
La postulación de que las habilidades artísticas son exclusivamente innatas es absolutamente egoísta, casi barbárica, una extrapolación moderna de la teoría de la supervivencia del más fuerte: el apoyo para el más talentoso, echando a la basura el potencial del que es perseverante y constante, de las habilidades que pueden desarrollarse, del talento que puede cultivarse, incluso crearse. El espíritu humano es capaz de crear aptitudes, puede aprender y superarse con nada más que voluntad ¿cuántos Mozarts, cuántos Rimbauds nacerán cada año? No enseñar arte en las escuelas es privar a los niños de la oportunidad para ejercitarse mental, física y espiritualmente, de aprender aunque sean vagas nociones sobre las innumerables centurias de sabiduría artística acumulada y esto sólo porque los adultos que los rodean, quienes se supone que serán sus mentores no están interesados en estos campos de conocimiento. La supervivencia no depende de las expresiones plásticas, musicales o literarias. A diferencia de los actos primordiales como alimentarse, desplazarse y comunicarse, si a los niños no se les enseña lo que es el arte, nunca se desarrollarán como artistas, de la misma manera que si no se les enseña que hay otros países, creerán que la gente que conocen es la única sobre la faz de la tierra, si no se les enseña que la tierra es redonda, creerán que lo que ven es todo lo que existe y no se desarrollarán como personas conscientes de su entorno; un niño no aprenderá matemáticas si no le enseñas números primero, no escribirá si no sabe que existen las letras, y no pasará del arte rupestre si no le enseñas la obra de los que vinieron antes que él.
Ninguna escuela básica creará un prodigio pintor o músico, pero sí albergará en sus corazones y mentes las inquietudes primordiales, la voluntad, la mera curiosidad para explorar e intentar y eso será suficiente invitación para crear y aprender. Lo que nos corresponde como agentes sociales activos es dar posibilidades, enseñar sobre diversidad, abrir puertas hacia caminos diferentes. Cuando ellos tengan la madurez suficiente para elegir por sí mismos, y no antes, finalizará nuestra tarea, esa tarea con la que el vapuleado lema “Por el desarrollo libre del espíritu” cobrará sentido nuevamente.

1 comentario:
faltó para terminar..
"y ahora, a estudiar aleman " xD
Es decepcionante, si bien la sensibilidad y la curiosidad hacia nuevas expresiones algunos la traen incluida... hay quienes la descubren en el camino !
yo me puse lector despues de salir del colegio xD.
Y claro,en al sala de clases pintar no es sólo pintar o pegarle palitos de helao a un tubo de confort (qué recuerdos jajaajaaj)
Hay niños que podrian tener su primer acercamiento con un instrumento. Acaso quien no se a creido rockstar y a querido intentarlo...
mucho power en la U, trola !
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