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domingo, 18 de mayo de 2008

La Parroquiana




I

Es martes y echada sobre la barra del bar hay una joven acompañada por una muchachita y un adolescente igual de borrachos. Se llama Angélica, viste una blusa y un par de pantalones ajustados que dejan poco a la imaginación; el pelo suelto le cae por la espalda como una cascada de nocturno azul.

II

El reloj marca las cuatro de la madrugada, Angélica se levanta a duras penas de la silla frente a la barra y camina con paso inseguro hacia la salida dejando a sus compañeros. Afuera se hallan las habituales damas de vida fácil que pueblan el barrio rojo día y noche.

III

Hay una chica que se para en el umbral de la puerta de un bar de mala muerte y aspira el aire helado de Agosto tan distinto del hedor que predomina dentro del antro. Mira a su alrededor y se tambalea, reprimiendo una convulsión. Una prostituta la observa con desprecio y murmura alguna grosería.

IV

El tiempo se detiene en el segundo eterno en que la puta se arrepiente de haber abierto la boca, de haber escogido precisamente ese bar, de haber nacido...

V

No es necesario más. La chica de negro excitada por el alcohol, gruñe y se le lanza encima con una agilidad impensada, arañándole la cara. La mujer chilla. El resto de las perras se demora un poco en acudir en ayuda de su compañera, y le quitan a la chica de negro de encima. La puta insolente tiene la cuenca de un ojo vacía y el escote rasgado deja al descubierto un pecho que alguna vez fue firme y sensual. Golpean a la chica en el piso en medio de los aullidos destemplados de la tuerta. Angélica no siente dolor, ni siquiera entiende qué pasa ¿por qué está en el piso? ¿Quiénes son estas mujeres? La joven intenta reintegrarse, pero el exceso de alcohol en su sistema le juega en contra.

VI

La joven ya no lucha, ya no se defiende. Las putas se aburren, se alejan indiferentes

VII

El reloj marca las cuatro y media de la mañana y fuera de un bar una muchacha yace con varias contusiones y un par de costillas rotas. Se llama Angélica, sus ropas están sucias y maltrechas, y la gloriosa cabellera de nocturno azul está manchada de sangre seca. La respiración corta, agitada y dolorosa. Puedes oír los pulmones inundados en sangre. Resopla en el polvo. Tose. Su rostro se desfigura en una mueca de dolor. Percibes cómo se abandona a él.

Un suspiro.

La rendición.

El silencio.

El amanecer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

uff weno, incontables situaciones pueden pasar en un bar XD. una amiga ke tenia antes escribia cosas muy parecidas, y ella = jugaba vampiro XD.

Iracelta dijo...

Me encanta la forma en que escribes. Deberías escribir más historías de Vampiro, para que me cooperes con mi blog.

Te robé la de Angie ^^

Besos, chau!!