¡Calla! ¡Cállate, que no puedo oír mis propios pensamientos!
Déjame vivir, déjame sentir por mí misma. Tus palabras son un veneno
paralizante para mi cerebro que no me deja fluir, que no me permite articular
más que balbuceos incoherentes, me vuelves un bruto indefenso a merced de tu
verborrea, mezclando palabras de amor con reproche como si fueras un padre
divertido por las niñerías de su hijo. Le das palmaditas en la espalda a mi
mente para que no se sienta mal por estarse cayendo a pedazos, por abrir la
jaula de mis pensamientos y echarlos a volar como mariposas de un solo día inmoladas en el brillo cegador de tus palabras y así amansas a la bestia,
estrangulas mis ganas, secas mis deseos, me dejas… tan… vacía…

2 comentarios:
todavía no lo borras :/
Nor shall I
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